Wednesday, May 24, 2006

LA GENTE


¿Para qué la necesitamos? Por ejemplo lo que escribo. De no ser porque esto es público, y con probabilidades de ser leído por alguien, ¿quién se daría el trabajo de mantener un blog? Ni hablar de los blogs que son como diarios de vida, pues, ¿no son acaso íntimos los diarios de vida? Desde las cosas más simples hasta las más complejas adquieren un nuevo significado si le agregamos o le quitamos el ingrediente gente. Piensen solamente cómo sería ir a bailar solo, no a una discoteca vacía, no, sino partir solo a una discoteca y esperar allá que ocurra lo que se supone debe ocurrir cuando uno va a bailar: bailar con alguien más. Obviamente que se podría, pero no es la idea. ¿Cuántas cosas podemos hacer solos sin que eso sea una excentricidad? ¿Acaso toda actividad humana está condicionada a ser compartida? Pienso en los solitarios que se jactan de su independencia, cuando en realidad no están solos por elección. Nadie elige estar solo, a excepción de los ermitaños.
¿Si la gente pudiera escoger, escogería estar sola? ¿Ir al cine sola? ¿Ir a cenar sola? En realidad la pregunta debiera ser, ¿cuántas cosas podemos disfrutar estando solos?
Yo hablo por la herida. Mi cuota de gente ha bajado considerablemente desde hace un par de años y ahora me encuentro algo solitario. Tampoco soy de la idea de mantener demasiados conocidos, los excesos también son dañinos. Sobre todo los de gente. Pero una dieta como la que llevo hoy podría ser considerada ascética.

De momento cuento con:
•1 amigo, al que veo poco y compartimos más que nada la misma profesión.
•Demasiados ex’s.

Ex pololas de ex amigos de grupo, ex amigos de otros amigos, ex compañeros de trabajo, ex compañeros de colegio, una ex compañera de universidad, otro ex compañero de universidad que, lamentablemnte, no sé si aún viva, y sería todo. Reconozco que estoy en búsqueda eso sí de más amigos, masculinos y femeninos. Más masculinos sobre todo; echo de menos la tontera compartida. De hecho de tanto tontear sólo con mi señora me ha ganado el mote de loco, que en compañía masculina sería totalmente aceptable.
Con 29 años, un trabajo de oficina, casado y con viajes diarios sin escalas (casa-trabajo-casa), la cosa se hace difícil. Lo más curioso es que en el msn tengo como a 20 o más personas. Diariamente hablo con uno, dos máximo. Y esta semana fui contra todo pronóstico y saludé a varios que ya no veo hace años. No obtuve una respuesta muy satisfactoria. ¿Por qué sería mala onda sacarlos, si en meses nadie me habla? Insisto, ¿por qué es necesaria la gente? ¿Por qué se hace difícil prescindir de ella? Al final terminé hablando de todo un poco y harto de nada. Amigos, gente, conocidos, soledad, distancia, ausencia, virtualidad, etc. Por ahí va la cosa.

Monday, May 22, 2006

ACLARACIÓN

Aclaro que lo que tenía que llegar, llegó. Eso sí, nunca respondió a lo que le pedí.
Así que Consuelo y Gatagaes, olviden lo que escribí. Ustedes entienden.

Monday, May 15, 2006

TEST

Dibujen estas figuras en una hoja carta. Cuando las tengan, dibujen a partir de cada una de ellas lo que quieran; es decir, continuen el dibujo partiendo por una de estas figuras. Van a ser 6 dibujos en total.
La idea es que hagan los que les nazca. Los resultados son siempre sorprendentes. Cuando terminen, les digo qué sigue.

Wednesday, May 10, 2006

NO ESTAMOS SOLOS

Ignoro cómo habrá sido hace un par de décadas, pero los hombres de hoy tienen al alcance tantos o más grupos y subculturas para refugiarse que micros tienen los santiaguinos. ¿Te gusta tomar café y al mismo tiempo ver veinteañeras en paños menores? Ahí tienes los café con piernas, pero hey, no sólo eso, también fans club formados por parroquianos admiradores, páginas webs con circuito de cafés, concursos de Miss Café con Piernas, etc. ¿Eres más radical y sólo te gustan las chicas en paños menores al alcance de la mano y algo más? Ahí tienes el club de clientes de escorts (prostitutas con departamento propio y a domicilio), donde puedes ranquear a las chicas por su relación precio/calidad, variedad de servicios, tener tu propia tarjeta plástica de socio, etc. Motoristas clase media, motoristas de élite, tuercas en general, ciclistas (furiosos y no tan furiosos), futboleros, cabezas de músculo, admiradores de la patada y el combo, nerds coleccionistas de figuritas (kidults es el término más preciso), animé freaks, y un largo y creciente etcétera.
Yo, en esencia, siento un rechazo natural a los grupos. Primero porque los siento excluyentes entre sí; es decir, no podrías estar en el de los ciclistas y en el de los tuercas sin sentirte un traicionero. Y sin recibir una inmediata expulsión. En el fondo creo que no serviría pues soy infiel de cepa: me gusta algo un tiempo, me deja de gustar, me gusta otra cosa. Se podría decir que los hombres somos buenos por naturaleza para crear clubes de Toby, para sentirnos parte de la manada. Lobos necesitados de otros lobos. Necesitados de la afirmación con desesperación, de no sentirnos solos en medio de una sociedad cada vez más diversa. Incluso los gays, una vez salidos del clóset, se juntan en su denominado Club de Osos, pues se trata de gays no sofisticados, más gorditos y peludos. Y digo incluso porque hasta donde yo sabía ser gay era ser solitario. A lo más tener otro amigo gay y listo. Pues no. Muchos gays pueden hoy ser amigos y tener camisetas, concursos Mister Oso y paseos.
Todo esto me ha llevado a cuestionarme esto de la pertenencia, y que quizá necesite ser parte de un club. Unirme a mis semejantes y celebrar nuestras miserias codo a codo. La pregunta es ¿a qué club?
¿Escritores frustrados sin estudios a fin? ¿Bloggeros poco visitados? ¿Hombres casados sin hijos? No es pose, pero no se me ocurre ninguno. ¿Alguien es fanático de Los Sopranos?