LA GENTE

¿Para qué la necesitamos? Por ejemplo lo que escribo. De no ser porque esto es público, y con probabilidades de ser leído por alguien, ¿quién se daría el trabajo de mantener un blog? Ni hablar de los blogs que son como diarios de vida, pues, ¿no son acaso íntimos los diarios de vida? Desde las cosas más simples hasta las más complejas adquieren un nuevo significado si le agregamos o le quitamos el ingrediente gente. Piensen solamente cómo sería ir a bailar solo, no a una discoteca vacía, no, sino partir solo a una discoteca y esperar allá que ocurra lo que se supone debe ocurrir cuando uno va a bailar: bailar con alguien más. Obviamente que se podría, pero no es la idea. ¿Cuántas cosas podemos hacer solos sin que eso sea una excentricidad? ¿Acaso toda actividad humana está condicionada a ser compartida? Pienso en los solitarios que se jactan de su independencia, cuando en realidad no están solos por elección. Nadie elige estar solo, a excepción de los ermitaños.
¿Si la gente pudiera escoger, escogería estar sola? ¿Ir al cine sola? ¿Ir a cenar sola? En realidad la pregunta debiera ser, ¿cuántas cosas podemos disfrutar estando solos?
Yo hablo por la herida. Mi cuota de gente ha bajado considerablemente desde hace un par de años y ahora me encuentro algo solitario. Tampoco soy de la idea de mantener demasiados conocidos, los excesos también son dañinos. Sobre todo los de gente. Pero una dieta como la que llevo hoy podría ser considerada ascética.
De momento cuento con:
•1 amigo, al que veo poco y compartimos más que nada la misma profesión.
•Demasiados ex’s.
Ex pololas de ex amigos de grupo, ex amigos de otros amigos, ex compañeros de trabajo, ex compañeros de colegio, una ex compañera de universidad, otro ex compañero de universidad que, lamentablemnte, no sé si aún viva, y sería todo. Reconozco que estoy en búsqueda eso sí de más amigos, masculinos y femeninos. Más masculinos sobre todo; echo de menos la tontera compartida. De hecho de tanto tontear sólo con mi señora me ha ganado el mote de loco, que en compañía masculina sería totalmente aceptable.
Con 29 años, un trabajo de oficina, casado y con viajes diarios sin escalas (casa-trabajo-casa), la cosa se hace difícil. Lo más curioso es que en el msn tengo como a 20 o más personas. Diariamente hablo con uno, dos máximo. Y esta semana fui contra todo pronóstico y saludé a varios que ya no veo hace años. No obtuve una respuesta muy satisfactoria. ¿Por qué sería mala onda sacarlos, si en meses nadie me habla? Insisto, ¿por qué es necesaria la gente? ¿Por qué se hace difícil prescindir de ella? Al final terminé hablando de todo un poco y harto de nada. Amigos, gente, conocidos, soledad, distancia, ausencia, virtualidad, etc. Por ahí va la cosa.

