Wednesday, May 10, 2006

NO ESTAMOS SOLOS

Ignoro cómo habrá sido hace un par de décadas, pero los hombres de hoy tienen al alcance tantos o más grupos y subculturas para refugiarse que micros tienen los santiaguinos. ¿Te gusta tomar café y al mismo tiempo ver veinteañeras en paños menores? Ahí tienes los café con piernas, pero hey, no sólo eso, también fans club formados por parroquianos admiradores, páginas webs con circuito de cafés, concursos de Miss Café con Piernas, etc. ¿Eres más radical y sólo te gustan las chicas en paños menores al alcance de la mano y algo más? Ahí tienes el club de clientes de escorts (prostitutas con departamento propio y a domicilio), donde puedes ranquear a las chicas por su relación precio/calidad, variedad de servicios, tener tu propia tarjeta plástica de socio, etc. Motoristas clase media, motoristas de élite, tuercas en general, ciclistas (furiosos y no tan furiosos), futboleros, cabezas de músculo, admiradores de la patada y el combo, nerds coleccionistas de figuritas (kidults es el término más preciso), animé freaks, y un largo y creciente etcétera.
Yo, en esencia, siento un rechazo natural a los grupos. Primero porque los siento excluyentes entre sí; es decir, no podrías estar en el de los ciclistas y en el de los tuercas sin sentirte un traicionero. Y sin recibir una inmediata expulsión. En el fondo creo que no serviría pues soy infiel de cepa: me gusta algo un tiempo, me deja de gustar, me gusta otra cosa. Se podría decir que los hombres somos buenos por naturaleza para crear clubes de Toby, para sentirnos parte de la manada. Lobos necesitados de otros lobos. Necesitados de la afirmación con desesperación, de no sentirnos solos en medio de una sociedad cada vez más diversa. Incluso los gays, una vez salidos del clóset, se juntan en su denominado Club de Osos, pues se trata de gays no sofisticados, más gorditos y peludos. Y digo incluso porque hasta donde yo sabía ser gay era ser solitario. A lo más tener otro amigo gay y listo. Pues no. Muchos gays pueden hoy ser amigos y tener camisetas, concursos Mister Oso y paseos.
Todo esto me ha llevado a cuestionarme esto de la pertenencia, y que quizá necesite ser parte de un club. Unirme a mis semejantes y celebrar nuestras miserias codo a codo. La pregunta es ¿a qué club?
¿Escritores frustrados sin estudios a fin? ¿Bloggeros poco visitados? ¿Hombres casados sin hijos? No es pose, pero no se me ocurre ninguno. ¿Alguien es fanático de Los Sopranos?

2 Comments:

Blogger Águila libre said...

Hola Alvaro: de nuevo desapareciste de mi lista de msn.

María Paz

May 12, 2006 6:22 PM  
Anonymous Anonymous said...

jajaj, ta wena tu amiga wn

May 18, 2006 5:45 PM  

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