Monday, February 27, 2006

Sunday, February 26, 2006

U2 TOCA EN MI TERRAZA


En estos momentos estoy imaginando una serie de mentiras y engaños para despistar a los guardias del recinto. Pensé en buscar un inhalador y llevarlo hasta la puerta, implorando por que me dejen entregarlo a mi señora que está allá, y que está que se ahoga. Se muere de asma señor, y es tan porfiada, si no lo usa, colapsará y morirá. Señor, por favor, yo moriré en un mes de un cáncer terminal, déjeme entrar, mi dinero se me ha ido todo en medicamentos y no me alcanzó para U2.

Les juro que la pensé. Los tengo a dos cuadras, y desde mi quinto piso, se escucha como si estuviera en galería. Bono se ha portado bien, ha hecho todo lo que un rockero políticamente correcto haría. Pero lo que me entusiasma más, lo reconozco, es la gallada coreando cada canción; ser parte de un grupo que se prende y responde, y grita, y canta, y se emociona. Ese día quedará marcado para ellos, para siempre. Aunque no tengas todos los discos de U2, aunque ni siquiera te gusten tanto, será así. Lo fue para mí el 98'. Y todo esto porque es casi como si los estuviera viendo, pero en realidad no. Tan cerca, tan lejos. Me arrepiento de no haber pagado los 35 mil. Porque ahora que escucho clarito cómo Bono se despide cantando a capela, sé que este día quedará marcado para mí igual que para esos miles de fanáticos, pero con la diferencia de que para ellos quedará por haber estado ahí; y en mi caso, por exactamente todo lo contrario.





Friday, February 24, 2006

EN LA MICRO


Lo que pasa en las micros es lo que pasa en el mundo en menor escala. Es lo que creo después de años de atenta observación. Para comprobar que la sociedad ha cambiado, basta echarle una atenta mirada a las viejas y extrañas costumbres en dentro de ellas. En los buenos tiempos, se le cedía el asiento a las viejitas, señoras de intachable dignidad que no se les habría ocurrido presionar por un asiento. Hoy en día uno no lo da y las señoras no escatiman esfuerzos por conseguir uno. ¿Liberación femenina? Antiguamente el comerciante, cantante o lo que fuera subía con la firme intención de ofrecer lo suyo a cambio de una moneda. Era justo el intercambio. Hoy, basta un papelito en el regazo escrito a mano. Para qué latear con canto o chucherías. La violencia también hizo su entrada triunfal, hasta el punto en que uno ya anticipa robos. Es algo común. Recuerdo la vez que dos flaites se subieron, uno sentado detás mío y otro al lado. Pensé, junto a mi polola, que nosotros éramos la presa. Sudé y sudé. Sin embargo, delante de nosotros, una despitada muchacha llevaba un bolso grande colgando del hombro. De un zarpaso se lo arrancaron. Lloró todo el camino y nos aceptó mil pesos de caridad. Pero como digo, es un reflejo de la vida misma casi. Por ejemplo esa vez que me senté al lado de una niñita, que camino a Maipú se fue comiendo su generosa colación, ofreciéndome un poco de cada cosa. Me alegró el día y todavía lo recuerdo. Anécdotas hay miles, enamoramientos furtivos y dolorosos también. Pero esta semana no olvidaré una cosa: a raíz supongo de lo que pasó en Brasil, tuve de compañera a una mujer de no menos de 60, elevada durante todo el camino con el rock&roll de los Stones en sus oídos. Me alegró el día, también.

Thursday, February 23, 2006

I'M BACK

Después de largas horas frente al computador sin saber qué hacer para mejorarlo, sin tener idea de qué es qué, decidí por empezar de nuevo. Total, nadie me extrañara.