Sunday, June 27, 2010

¿Por qué no el fútbol?

Mucho se ha hablado de cuánto perdería el fútbol si se le incorporara tecnología que asista a los árbitros en sus cobros. Para algunos, me atrevo a decir la mayoría, pierde su encanto. Que el fútbol es como la vida, injusta a veces, y tiene que seguir siendo así. Que justamente por eso es que el fútbol es más que un simple deporte. Pues bien, esa aura romántica y trascendental con la que se asocia al deporte rey pierde toda credibilidad cuando uno escucha cómo reclaman y se lamentan aquellos que han sufrido una injusticia. Hoy, sin ir más lejos, dos equipos para nada menores sufrieron cobros que con una miradita al cielo (a la pantalla gigante instalada en los estadios, la cual por prohibición de la FIFA no puede repetir jugadas) podrían haber vivido otra suerte y quien sabe si no estarían dentro de los cuartos de final. Los cambios son parte del juego. El estilo de juego ha cambiado. El deporte mismo, de la mano de la FIFA, ya no es el mismo que antaño. Todo ha cambiado, desde la valoración de los jugadores (antes héroes con el tiempo, hoy héroes publicitarios inmediatos). Sin embargo, las reglas que lo rigen y su forma arcaica de arbitrarlo siguen intactas. Por ahí escuche a Solabarrieta despotricar contra las muy tecnologizadas y reglamentas ligas deportivas americanas, las que escaseaban en épica y exageraban con las estadísticas, justamente por contar con tecnología para saber si la pelota entró o no, si el bloqueo de un alero fue mientras la pelotaba subía o bajaba. No estoy de acuerdo. Puede que pierda espontaneidad, pero gana en justicia. Y hoy ese es un bien que hay que cuidar. El fútbol, ya está dicho, puede traer mucha alegría a los pueblos, de él se pueden sacar muchas lecciones. Y cuando un equipo gana, y gana bien, ganamos todos. Pero cuando un equipo pierde, pero pierde mal, la desazón puede llegar a ser irrecuperable. Y el deporte no puede permitirse eso.

Wednesday, April 14, 2010

LOS JAIVAS vs EL CAPITALISMO

Que hace un día en twitter y en algunos medios haya explotado con fuerza la -aparente- falta de criterio de una empresa -Paris- y su agencia -DDB- al lanzar un comercial donde gente de la calle se une para cantar karaoke style una canción de Los Jaivas no hace más que confirmar lo cínicos y resentidos que nos ponemos a veces con respecto al mundo empresarial, la cultura pop y quién sabe qué más los chilenos. Y esto lo digo porque para muchos fue eso y no el evidente plagio lo que los escandalizo. ¿Plagio, dice? Sí, plagio. Costumbre nada de huraña en la industria publicitaria, hoy es cada vez más fácil detectar a los pillines de la creatividad gracias a los mismos medios que los ayudan a generar opinión y tráfico a sus creaciones. ¿Le suena youtube, vimeo?
Y cuando digo cinismo, me refiero al hecho mismo de que el original es un comercial de T Mobile con música de Los Beatles, el cual no reviste escándalo alguno ya que se trata de Los Beatles -ingleses, lejanos, muertos, ricos- y no de Los Jaivas, hippies, comunistas quizás, chilenos y pobres. O de T Mobile, empresa extranjera, y no de Paris, un depredador local.

El asunto no pudo ser más patético. Primero, porque no es la canción original, tal cual se grabó, la que se usó; sino más bien, de un karaoke, donde la voz es la de toda la gente que aparece en el spot. Para aquello se paga un determinado monto el cual cabe dentro de lo que son derechos fonográficos. El cual Paris pagó a quien correspondía, Warner Chappel.

Por otro lado, sin hacer alarde de nada, creo que si el spot usa esa canción y no otra no entiendo por qué los ofende. El contexto de bicentenario, de unión nacional, etc., no hace más que homenajear el tema, aún cuando para muchos sea como si el diablo mismo la usara para atraer almas inocentes hasta sus pasillos del consumo. En fin, mucha alharaca desinformada y cínica, pues cuando se trata de temas tan emblemáticos como ese, sólo que extranejeros y usados en marcas más cool e internacionales, no hay nada de malo. La cosa es si tocamos a bandas nacionales tan ajenas al mundo capitalista y del dinero como Los Jaivas. Si se trata de Adidas y, digamos, The Strokes, cero porblema.

Tuesday, March 11, 2008

LO QUE UNA ESPONJA Y UN TRAPERO PUEDEN CONSEGUIR

Según un estudio realizado en EE.UU., compartir tareas domésticas puede traerle dividendos sexuales a los hombres. Al menos así lo dice Scott Coltrane, sociólogo de la Universidad de Riverside y coautor del estudio.
Y esto porque, según el estudio, a las mujeres les excita ver cómo a su hombre se le ve la raya cuando se agacha para fregar el piso. No, mentira. La verdad es que la simple colaboración de parte de los varones hace que la balanza se equilibre, lo que a ojos de ellas merecería más que una simple palmada en la espalda.
La verdad, yo puedo dar fe de que este estudio está, irremediablemente, equivocado. Durante mis 3 años de casado no he visto nunca que después de una jornada de enjuague, refriegue, aspire y otras maniobras se me premie con una sesión de amor. Quizá no esté utilizando bien el trapero, o mi técnica de secado de platos no sea la más sofisticada, pero por ahora me quedo con convidarla a un buen vino en la terraza. Aunque sólo para exprimentar, para la próxima quizá brindemos en vasitos desechables para no ensuciar loza. A ver cuánto menos nos demoramos en pasar a la pieza.

Sunday, February 10, 2008

HOMO CHILENSIS


De un tiempo a esta parte la televisión y los medios no han parado de presentar evidencias del deteriorado estatus del macho chileno. En un artículo, publicado hace poco, se explicaba que el exagerado apego hacia nuestras madres nos llevó a desarrollar un timbre de voz marcadamente más agudo. Es decir, al hablar, ya estamos dejando en claro nuestra pequeña carga de virilidad. Personalmente, estoy a millas de equipararme con un Barry White, pero lejos al mismo tiempo del galán futbolero de Amor Ciego. Y es que ese programa ha puesto el dedo en la llaga. Bastó con encerrar a una rubia junto a un puñado de la fauna más variada de solteros para desnudar todas nuestras falencias como machos recios. Estando en Alemania recuerdo la insistencia con que nos asociaban, a nosotros los latinoamericanos, con el arquetipo del macho seductor, con el varón capaz de crear emocionantes ilusiones de amor hasta conseguir el corazón de quien fuera, todo envuelto en un manto de protección y seguridad eterna proveniente de un príncipe azul capaz de enfrentarse a enormes dragones por ese amor. Por acá, la verdad sea dicha, la estrategia va por otro lado. Si es que hubiera una, porque hasta ahora, lo que ese programa ha mostrado es justamente lo contrario: semi hombres esperando ser adoptados por una madre que los quiera a pesar de ser como son. No por nada la chica, cada vez que ha sido objeto de alguna gracia, sólo ha podido devolver frases como "ay, cosita", "qué tierno"... Papá, abuelo, ¿fue siempre así?

Monday, January 21, 2008

DECISIÓN

Hace un poco más de una hora, no sabía bien si iba a terminarme lo que quedó del almuerzo de ayer o si me acostaría aguantándome el deseo (livianito de abdomen) hasta la noche de mañana. Se trata de una de mis comidas favoritas, albondigas en salsa de tomates con fideos, lo que hace todo más complicado aún. En la mañana, ¿short -fresco pero informal en exceso- o pantalón -respetable pese a ser implacable con las partes pudendas-? En ambos casos, la decisión que tomé me hizo arrepentirme de inmediato.

Algo parecido estoy viviendo en el trabajo. Como nunca esperé, esta es la cuarta vez que me toca elegir un practicante. Uno entre muchos publicistas que tienen por iguales cantidades "caleta de ganas", "hartas pilas" y "deseos de proyectarse en un trabajo estable". Lo bueno, es que tengo el poder de subirle el pulgar al mejor de ellos. Lo malo, es que debo bajárselo a todos los demás.

En sus caras y frases me veo a mí mismo en mis días de eterno buscador después de egresado. Me veo en ese año que pasé sin que nadie me diera una mínima esperanza. Año en que llegué incluso a diseñar enfoques desesperadamente honestos, como aquella vez que puse dentro de una caja a un dinosaurio de juguete. La idea era que al abrirla, el destinatario se encontrara con el pequeño prehistórico más un texto que aludía a mis esperenzas (pues sólo tenía eso) de convertirme en un gran, pero gran redactor. Simpático, tierno. Recuerdo que en McCann Ericksson simplemente la botaron a la basura. Y es que ya nada nos sorprende. Y lo que es peor, no nos queremos dejar sorprender.

Hoy, esperando encontrarme con chicos dispuestos a bailarme en la mesa para quedarse con el puesto, me he visto enfrentado al desánimo, a la frase gastada, al trámite de ver lo mismo de siempre y contestar lo mismo de siempre: "te llamaremos". Estamos todos mal. Y aunque me pese el estómago al irme a dormir, debo comerme ese plato, si no mañana habrá perdido lo poco de rico que le quedaba.

Wednesday, January 02, 2008

Un

Sunday, October 28, 2007

DIFERENCIA

En el rugby no se hace teatro. En el fútbol, es costumbre. Hay buen rock y mal rock. ¿Habrá buen reggaetón? Uno que se ría de sí mismo, quizá. ¿Calle 13? No se me ocurre otro. En el rugby el sacrificio es ley, el umbral de dolor es alto y se juega hasta con sangre en los ojos. En el fútbol una patadita produce esguinses, desgarros, corte de ligamentos, etc. Los futbolistas salen con cortes de pelo a la cancha, visos y hasta perfumados. Los rugbistas hacen rituales de guerra antes de empezar un partido.
En el rugby no existen los malos cobros: se consulta al video si fue o no fue. Aún cuando la galería se puede tomar cerveza, en el pasado mundial de rugby no hubo un solo detenido. Lo descubrí hace poco y me gustó. Todo lo detestable del fútbol (justo lo adorable según muchos) no existe en el rugby. la parafernalia, la cosa chusca, los resultados, el arreglín, los arbitrajes, la barra brava con cánticos imitados de al lado, los estadios feos, los baños peores, las camisetas feas, el pago para verlo por TV...Desde hoy, me gusta el rugby. ¿Alguien se sabe sus reglas?