Friday, March 10, 2006

CAMILA -II PARTE-

Paulo había llegado al curso ese mismo año. Era el nuevo. Sin pensarlo mucho su madre lo llevó una hora antes de lo estipulado en la invitación. Ordenado y de lentes, Paulo esperaba bajo el paraguas de su madre a que abrieran la puerta. Por la ventana Camila corrió sólo un pedacito de cortina para reconocer una cara. Su impresión fue mayor cuando pudo ver que se trataba de quién se trataba. En los pocos meses corridos no habían cruzado ni tres palabras. Adentro la madre de Paulo ofreció excusas por la hora, argumentando que para sorpresa de todos Camila vivía a sólo tres cuadras de su casa. Y que si iba a llover como estaba lloviendo, más valía no esperar más para al menos estar un tiempo prudente en la fiesta. La madre de Camila, secándose las manos con un paño de cocina, sonreía cálida frente al chico y su madre. El día había volado para ella y agradecía la presencia de Paulo. Anunció a Paulo dando un grito carente de estridencia: Camilita, llegó Paulo, tu compañero nuevo. Él aún no abría la boca, excepto para decir con un tono muy cortés que no se preocupara, que podía esperarla viendo tele si no molestaba. Desde donde estaba Paulo se podía escuchar los pasos de Camila sobre el piso de madera arriba en su pieza. Se notaban nerviosos y acelerados. Paulo jugaba con el control remoto en el living comedor. La tele, dentro de esos muebles para teles, parecía no ser usada muy a menudo. Después de varios minutos y sentado a lo indio sobre la gruesa alfombra, Paulo se dio vuelta al escuchar pasos que bajaban sobre la escalera. Camila, algo nerviosa, saludó con una sonrisa tímida y el pelo aún húmedo. Ya eran las 6:20 y comenzaron a llamar por teléfono. Todas las madres se excusaban por la lluvia. Y los chicos que llamaron directamente a Camila hicieron lo mismo. La mayoría vivía lejos y ya se habían inundado algunas calles.

Sentados frente al televisor, se precipitaban hacia un incómodo silencio, roto al fin por la tímida invitación de Camila a ver la pieza de su hermano mayor. Paulo comentó que también tenía hermanos mayores, uno incluso casado. Camila reconoció que no debe ser ninguna gracia para la mayoría, pero que en su caso la diferencia de edad era tan grande, que se llevaban bien. Paulo asintió con un gesto maduro para su edad. Cuando entraron en la pieza, Paulo posó sus ojos en la cantidad de dvd’s que el hermano poseía ordenados en repizas. Uno a uno fue recorriéndolos, leyendo algunos títulos en voz alta. Mi hermano es fanático del cine, aunque finalmente se decidió por estudiar otra cosa, dijo Camila. Los dos comentaron un par de películas, entre ellas Kill Bill y Volver al Futuro. Se rieron de la última. En eso la madre de Camila los llama a probar algunos bocados, ya que al parecer nadie iba poder llegar. Con algo de frustración en sus palabras, la madre de Camila los emplazó a celebrar como pudieran, ya que la fiesta había quedado hasta ahí. Paulo sonrió al escucharla y acordó que para él no era problema ya que era el nuevo y no conocía a ninguno más que otro. El padre de Camila tenía turno ese día e iba llegar justo a la hora de la fiesta. Un par de tíos de Camila, hermanos de la madre, se hacían presente cada año para saludar a Camila y tomarse algún aperitivo.

2 Comments:

Blogger Jorge Enrique Díaz Pérez said...

Huele a iniciación o no? Quiero que llegue la tercera parte...

Saludos,

March 10, 2006 4:35 PM  
Blogger ETZNAB said...

siiiiiiii la tercera parte...pls...
no me gusta mucho esto de los cuentos fragmentados... ¬¬
igual que cumpleaños mas piola ojala a uno de mis cumpleaños no hubioera llegado nadi asi tendria toda la torta y el helado parami solo..jajaja , no mentira. me voy al post de arriba.

March 16, 2006 8:51 PM  

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