EXPECTATIVAS
Creo que nunca me había metido tanto en un mundial. No sé por qué, supongo que por las altas expectativas. Que Ronaldinho, Messi, Cristiano Ronaldo, Henry, Rooney, etc., un puñado de jugadores que prometía fútbol, magia, historia al fin. Pero nada. Este mundial ha sido raro: por un lado ha sido el con más goles; por otro, el mundial donde nadie ha brillado por sobre nadie. He visto, eso sí, los desdoblamientos más sobrehumanos en cuanto a capacidad física. He visto, también, como la altura ya pasó de ser una excepción para convertirse en una regla. Hoy mismo leía a Guarello decir algo al respecto. He visto prevalecer el oficio por sobre el entusiasmo. Como en la vida misma, he visto que todo lo que sube tiene que bajar, y si se ha subido más que nada y nadie, tienes que bajar como nadie: a costalazos. Los brasileños, eternos favoritos, hoy han caído como nadie. Nunca antes una marca se había tomado al equipo entero para servir a sus propósitos. Nike lo ha hecho con la selección de Brasil desde hace un par de años, hoy incluso con una campaña dedicada a su juego, a su estilo, con una frase de campaña en portugués: Joga Bonito. ¿Pero es suficiente jugar bonito para ganar un mundial? Al parecer, no. Sin duda que tanta parafernalia marea. Tampoco lo es la juventud. Alemania, con plantel joven y enérgico, ha llegado a lo más alto que pudo hasta caer frente a los más zorros: los italianos. Con un juego deslucido, Italia no desespera. Tampoco espera, hace lo suyo, lo que sabe. Y juega como si la vida dependiera de ello. ¿El resultado?, eso mismo: resultados. Y de entre tanta expectativa, surge la realidad. Francia, a quien nadie tenía por favorito, se ha ido abriendo paso yo creo más por lo tranquilizador que debe ser no tener a millones esperando a que hagas maravillas que por los pies de Zidane. Como en la vida misma, mientras los focos y miradas estén sobre los demás, tienes la pista libre para improvisar algún paso ganador.
A estas alturas, los focos ya están en los dos equipos. Y si me preguntan a mí, espero bailarines flexibles y sueltos, a ver si gana el que baile mejor. Pero ya sabemos que como en la vida, la justicia en el fútbol es ciega, sorda y muda.
A estas alturas, los focos ya están en los dos equipos. Y si me preguntan a mí, espero bailarines flexibles y sueltos, a ver si gana el que baile mejor. Pero ya sabemos que como en la vida, la justicia en el fútbol es ciega, sorda y muda.

2 Comments:
¿Y llegó el 1%?
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